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Entrenamiento28 de abril de 2026

El método 80/20: por qué deberías correr más despacio para mejorar más rápido

Si siempre entrenas a un esfuerzo "moderado-duro", probablemente estés frenando tu progreso sin saberlo. Imagínate esto: llevas meses entrenando duro, sales cada martes y jueves a darle con todo, term…

El método 80/20: por qué deberías correr más despacio para mejorar más rápido

Si siempre entrenas a un esfuerzo "moderado-duro", probablemente estés frenando tu progreso sin saberlo.

Imagínate esto: llevas meses entrenando duro, sales cada martes y jueves a darle con todo, terminas cada rodaje sintiendo que diste el 100%, y aun así tu marca en los 10K no baja. Si te sientes identificado, no estás solo. Es uno de los errores más comunes entre corredores mexicanos, y la solución va a sonar contraintuitiva: necesitas correr más despacio. Mucho más despacio. El principio 80/20 del entrenamiento de resistencia es uno de los hallazgos más consistentes en la ciencia del deporte de los últimos 20 años, y sin embargo va en contra de lo que la mayoría hacemos por instinto cuando nos amarramos los tenis.

¿Qué dice el método 80/20?

La idea es sencilla pero poderosa: aproximadamente el 80% de tu entrenamiento semanal debería realizarse a baja intensidad (zona 1 y zona 2), y solo el 20% restante a alta intensidad (zona 4 y zona 5). La zona 3 —ese ritmo "moderado" que se siente como un buen esfuerzo, ese trote al que llegas casi sin pensar— debería usarse poco o nada.

El investigador noruego Stephen Seiler pasó años analizando el entrenamiento de atletas de élite en deportes de resistencia: esquiadores de fondo, ciclistas, remeros, fondistas africanos. Lo curioso es que encontró este patrón de forma consistente en todos ellos, independientemente del deporte, del país o del entrenador. Los mejores del mundo entrenan, paradójicamente, más fácil de lo que muchos amateurs creemos que se debería entrenar.

¿Por qué funciona?

La clave está en la fisiología. El entrenamiento de baja intensidad desarrolla la capacidad aeróbica de base: eficiencia mitocondrial, capilarización muscular, mayor capacidad del corazón para bombear sangre con cada latido. Este trabajo de base es lo que te permite, eventualmente, correr durante horas sin desmoronarte —ya sea en un medio maratón en Querétaro o subiendo el Ajusco un domingo cualquiera.

El problema del "zona 3 todo el tiempo" es que es suficientemente intenso para generar fatiga acumulada, pero no lo suficientemente intenso para producir las adaptaciones de alta intensidad. Acabas con un cansancio crónico, te sientes pesado en los entrenamientos importantes y, al final, no obtienes las ganancias de ninguno de los dos extremos. Es la peor de dos mundos.

¿Cómo sé si estoy en zona 2?

La prueba más sencilla y honesta es la del habla: deberías poder mantener una conversación en frases completas con tu compañero de rodaje, aunque con algo de esfuerzo. Si vas con un amigo por Chapultepec o por el Parque Metropolitano de Guadalajara y puedes platicar de la chamba sin agitarte, vas bien. Si puedes cantar, vas demasiado despacio. Si solo te salen palabras sueltas, ya te pasaste a zona 3.

Para quienes tienen monitor de frecuencia cardíaca —cualquier Garmin, Polar o incluso un Apple Watch sirve—, zona 2 está aproximadamente entre el 65% y el 75% de tu frecuencia cardíaca máxima. Si tienes 35 años (FCmax estimada en ~185 lpm), zona 2 estaría entre 120 y 139 ppm.

Ahora, un detalle importantísimo para quienes corremos en México: con la altitud de ciudades como CDMX (2,240 m), Puebla (2,135 m) o Toluca (2,667 m), la misma frecuencia cardíaca corresponde a un ritmo bastante más lento que a nivel del mar. Esto es completamente normal y no es señal de que estés desentrenado. La regla de oro: ajusta tus zonas por pulso, nunca por pace. Lo que en Veracruz haces a 5:30/km, en la CDMX puede ser perfectamente 6:15/km al mismo esfuerzo cardiovascular.

La primera vez que aplicas el 80/20

Te lo advierto desde ya: la primera vez que salgas a correr "en zona 2" honesta, vas a ir mucho más despacio de lo que estás acostumbrado. Para muchos corredores que siempre han entrenado a ritmo moderado-duro, la transición inicial se siente francamente humillante. A veces hay que caminar las subidas para no dispararse el pulso, y te van a rebasar abuelitas con perro. Lo he visto mil veces en los corredores que entrenan en el Bosque de Tlalpan.

Esto es normal, es temporal, y es la señal de que necesitabas justamente este cambio. En 4 a 8 semanas, el ritmo al que mantienes zona 2 empieza a aumentar de forma notable: pasas de 6:30/km a 6:00/km al mismo pulso, y luego a 5:45/km. Esa mejora silenciosa es una de las señales más claras de que tu base aeróbica está creciendo.

El 20% intenso: qué tipo de trabajo

Ese 20% de alta intensidad puede distribuirse de varias formas, dependiend

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