Saltar al contenido
Corre por México
Directorio de Carreras Pedestres
Inicio /Blog /Entrenamiento /7 errores que cometen los corredores principiantes (y cómo evitarlos)
Entrenamiento28 de abril de 2026

7 errores que cometen los corredores principiantes (y cómo evitarlos)

Correr parece sencillo: te amarras los tenis, abres la puerta y arrancas. Pero entre el entusiasmo del primer kilómetro y la realidad de tu cuerpo hay detalles que marcan la diferencia entre llegar a…

7 errores que cometen los corredores principiantes (y cómo evitarlos)

Correr parece sencillo: te amarras los tenis, abres la puerta y arrancas. Pero entre el entusiasmo del primer kilómetro y la realidad de tu cuerpo hay detalles que marcan la diferencia entre llegar a tu primer 5K sonriendo o terminar cojeando en la sala de fisioterapia.

Después de años viendo a corredores empezar (y a algunos abandonar antes de tiempo), hemos identificado los siete tropiezos más comunes entre quienes se estrenan en el running en México. La buena noticia es que todos tienen solución, y la mayoría no requieren más que paciencia y un poco de cabeza fría. Aquí van, con lo que puedes hacer hoy mismo para evitarlos.

1. Empezar demasiado rápido

Es el error número uno, sin discusión. Sales con todas las ganas, le metes pata al primer kilómetro como si fueras Juan Luis Barrios, y a los diez minutos estás doblado, jadeando y convencido de que "correr no es lo tuyo". Spoiler: el problema no eres tú, es el ritmo. La prueba más sencilla del mundo se llama "test del habla": si puedes sostener una conversación mientras trotas, vas bien. Si solo puedes soltar palabras sueltas entre jadeos, vas demasiado rápido para tu nivel actual.

La regla de oro es contraintuitiva pero efectiva: ve más despacio de lo que crees que deberías. Tu corazón y tus pulmones se adaptan en semanas, pero los beneficios cardiovasculares llegan igual aunque corras a paso de tortuga. La velocidad llega después, sola, cuando el cuerpo está listo.

2. Ignorar los días de descanso

Aquí va una verdad incómoda para los obsesivos: el progreso no ocurre mientras corres, ocurre mientras descansas. En el reposo es cuando las fibras musculares se reparan, los tendones se adaptan y tu cuerpo se vuelve más fuerte. Salir todos los días sin parar no te hará mejorar más rápido; lo único que garantiza es una visita prematura al fisioterapeuta con fascitis plantar o la temida rodilla del corredor.

Para quien empieza, tres sesiones por semana con al menos un día de descanso entre cada una es más que suficiente. Más no es mejor. De hecho, en running, casi siempre menos es más al principio.

3. Aumentar el kilometraje de golpe

La famosa regla del 10% dice que no deberías subir tu volumen semanal más de ese porcentaje respecto a la semana anterior. Si esta semana corriste 15 kilómetros en total, la próxima no deberías pasar de 16.5. Suena ridículamente poco, pero ese ritmo lento es justamente lo que permite que tendones, ligamentos y huesos se pongan al día con tus pulmones.

Y es que el sistema cardiovascular mejora rapidísimo: en cuatro semanas ya sientes que respiras mejor. Pero el tejido conectivo va mucho más lento, casi a otro ritmo biológico. Ese desfase entre "me siento bien" y "mi cuerpo está listo" es el origen de la mayoría de las lesiones en corredores nuevos. Confía en el proceso aunque te sepa a poco.

4. No calentar ni estirar después

Calentar no tiene por qué ser un ritual de media hora. Cinco minutos caminando rápido más algunos movimientos dinámicos de caderas, rodillas y tobillos bastan para preparar al cuerpo. Esto cobra especial importancia si entrenas en mañanas frías de invierno en CDMX, Toluca o Pachuca, donde la altitud y el aire seco hacen que los músculos arranquen más tiesos de lo normal.

Los estiramientos estáticos —esos en los que mantienes la postura— van al final, nunca antes. Dedica cinco minutos a estirar cuádriceps, isquiotibiales, pantorrillas y glúteos cuando termines. Es uno de esos hábitos pequeños que marcan la diferencia entre poder caminar normal al día siguiente o bajar las escaleras como abuelito.

5. Usar el calzado equivocado

No necesitas el modelo más caro del aparador, pero sí necesitas calzado diseñado específicamente para correr. Los tenis de gimnasio, los de moda o esos que tienes guardados desde hace tres años no tienen ni el soporte ni la amortiguación que requiere el impacto repetitivo de la carrera, donde tus pies absorben entre dos y tres veces tu peso corporal en cada zancada.

Lo más importante es el ajuste: un dedo de espacio entre el dedo gordo y la punta, talón bien sujeto sin que se mueva, y cero rozaduras desde el primer kilómetro. Si tienes oportunidad, date una vuelta por una tienda especializada como Innvictus, Martí Running, ASICS o las tiendas de Brooks y Nike Running, donde pueden analizar tu pisada en una caminadora antes de recomendarte un modelo. Esa media hora de asesoría te puede ahorrar meses de molestias.

6. Hidratarse mal

Para salidas de menos de 45 minutos en clima fresco, no necesitas cargar botella ni beber durante el recorrido. Pero seamos realistas: corremos en México, don

¿Listo para correr? Encuentra carreras en tu ciudad y pon en práctica tu entrenamiento.

Buscar carreras
💡 Algunos enlaces en este artículo son de afiliados. Si compras a través de ellos, recibimos una pequeña comisión sin costo adicional para ti. Gracias por apoyar Corre por México.

También te puede interesar